Déjame presentarme de nuevo: crecer sin perder la esencia
A veces nos juzgan por lo que fuimos, por una etapa de nuestra vida o por decisiones que tomamos hace tiempo. Como si aquella versión de nosotros tuviera que acompañarnos para siempre.
Siempre me ha parecido injusto. Todos cambiamos, crecemos y maduramos. Vivimos experiencias que nos hacen revisar nuestras prioridades, reconocer errores y encontrar otra manera de estar en el mundo.
Hoy no soy el mismo de antes. Mi historia sigue formando parte de mí, pero mi forma de entenderla ha cambiado.
Aprender a dar importancia a lo que la tiene
Con el tiempo he aprendido a valorar más la tranquilidad, las relaciones sinceras y la libertad de ser yo mismo.
Cosas que antes me quitaban el sueño han perdido importancia. Otras, que apenas atendía, hoy tienen un lugar esencial: escucharme, cuidar mis límites y compartir mi tiempo con quienes me hacen bien.
Confío más en mí, en lo que valgo y en lo que merezco. También reconozco que sigo teniendo dudas y mucho que aprender.
Mirar el pasado con honestidad
He dejado atrás muchas mentiras que yo mismo me contaba. Excusas, formas de evitar lo que dolía y maneras de vivir que ya no podía sostener.
Reconocerlo requiere honestidad. Hay decisiones que cuesta mirar de frente, pero asumirlas me ha ayudado a construir una vida más acorde con lo que siento y con lo que quiero.
Me siento en paz con lo que se fue. Agradezco a quienes me acompañaron y a quienes me ayudaron a aprender, incluso cuando aquel aprendizaje fue difícil.
No guardo rencor. Valoro lo que tengo y lo que otras personas me brindan de corazón.
Un espacio para escuchar cómo estás hoy
Esta manera de entender el cambio también está presente en mi trabajo en Masajemocional®.
Cada persona llega con una historia, pero también con un momento presente que merece ser escuchado. Por eso doy importancia a preguntar cómo estás hoy, qué necesitas y cómo te sientes.
A veces llevamos tanto tiempo atendiendo obligaciones que apenas encontramos un momento para nosotros. Una sesión puede ser esa pausa: un espacio para recibir un masaje, prestar atención al cuerpo y expresar lo que necesitas con calma.
Desde mi experiencia como quiromasajista, entiendo el cuidado como un encuentro en el que la persona puede sentirse escuchada y respetada, con sus límites y a su propio ritmo.
Mi esencia sigue conmigo
Amo lo que soy, lo que tengo y la vida que sigo construyendo. Con sus dificultades, sus aprendizajes y sus momentos buenos.
Mi esencia sigue aquí: en mi manera de sentir, de querer y de estar con los demás. A la vez, mi forma de pensar, de elegir y de vivir continúa evolucionando.
Por eso, si dices conocerme únicamente por lo que fui hace años, quizá todavía te falte conocer al hombre que soy hoy.
Mi evolución continúa. Déjame presentarme de nuevo.
Jonkar Gartzia · Masajemocional®
Dedícate un momento para ti.
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