Las Recomendaciones de Jonkar Gartzia son compatibles con su tratamiento médico habitual.
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Tres razones por las que no volvería con una ex

Tres razones por las que no volvería con una ex

Tres razones por las que no volvería con una ex

—da igual si me fui yo o si me dejaron

No escribo esto desde el orgullo ni desde la herida.

Lo escribo desde lo aprendido.

Con el tiempo entendí algo esencial:

para seguir caminando de verdad,

no basta con salir por la puerta…

hay que cerrarla.

Y también cerrar las ventanas.

Porque dejar algo entreabierto

es una forma lenta de no irse nunca.

Lee con calma.

Y mírate sin autoengaños.

1. Cuando una relación termina, el equilibrio ya no es el mismo

Da igual si fuiste tú quien se fue

o si fue la otra persona quien decidió marcharse.

En el momento en que una relación se rompe,

algo fundamental cambia.

Uno aprende a irse.

El otro aprende a ser dejado.

Y a veces, ambos aprenden las dos cosas.

Desde ahí, el vínculo ya no nace desde la elección,

sino desde el recuerdo del quiebre.

Por más cariño que quede,

el respeto ya no es limpio.

Está condicionado por lo que pasó.

Y una relación sostenida desde la herida

no es un lugar donde crecer.

2. Volver o “quedar bien” no es madurez: es no cerrar el ciclo

Durante mucho tiempo nos han vendido

que terminar “en buenos términos”

o mantener una amistad con una ex

es señal de evolución.

Con el tiempo aprendí que no siempre es así.

No hablo desde el rencor,

hablo desde la claridad.

No valen los amigismos cuando aún hay historia sin cerrar.

No vale “quedar bien” cuando eso te mantiene atado.

Porque muchas veces ese contacto no es amistad,

es apego disfrazado.

Cerrar un ciclo no es desaparecer con odio,

es poner un límite claro

para proteger tu salud mental y emocional.

A veces, la distancia no es frialdad.

Es respeto hacia uno mismo.

3. Elegirte implica cerrar del todo, aunque duela

Esta es la parte que cuesta aceptar.

Si sigues dejando puertas abiertas,

si mantienes ventanas entreabiertas “por si acaso”,

no estás avanzando…

estás postergando.

Cerrar de verdad implica:

no volver

no escribir

no buscar excusas para seguir presente

No porque la otra persona sea mala,

sino porque tú necesitas espacio para reconstruirte.

Cerrar un ciclo no es un acto impulsivo.

Es una decisión consciente.

Duele, sí.

Pero es un dolor que ordena,

no uno que desgasta.

Hoy sé que seguir caminando

no tiene que ver con quién tuvo la culpa

ni con quién se fue primero.

Tiene que ver con tener el coraje

de cerrar puertas y ventanas

y no volver a mirar atrás

buscando lo que ya terminó.

Porque tu paz mental y emocional

no se negocia.

© Jonkar Gartzia, 2026.

Este texto es una obra original. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa del autor.